31 enero 2018

LA HORA DEL MAR

Buenas noches,

¿Cómo os va? Yo la verdad es que, a tope, casi ni me da tiempo de publicar la entrada del reto de este mes. Ayer por la tarde finalicé la lectura, pero hasta ahora no he tenido un momentillo para ponerme a hablar de un nuevo libro.

Este mes, tal y como indicaba el reto, tocaba un libro que teníamos pero que nos faltaba leer. Yo, para cumplir este reto, he escogido La hora del Mar de Carlos Sisi.


Como supongo que sabréis, Carlos Sisí tiene una de las mejores sagas Z que he leído (Los caminantes). Y la verdad es que me encanta. Me sorprendió con Alma y las posteriores tiras cómicas que nos presenta cada día a través de su facebook.

Tenía ganas de leerme algún librillo más que hubiera sacado, y la verdad es que la portada de este libro me llamaba e inquietaba mucho. No me diréis que no es espeluznante...

Aunque me sepa mal, ya que siempre me han gustado sus obras, tengo que decir que este libro no es lo que me esperaba. Me ha costado bastante empezar a meterme en la historia.

Esto sonará a tontería, y quizá los que os paséis por aquí penséis que estoy medio loco, pero estaba leyendo y tenía una única sensación: NO ME LO CREO. Alguno quizá se pregunte: ¿Y lo de los caminantes sí? Pues sí, eso a pesar de que sé que no está basado en hechos reales, Carlos consiguió que me metiera en la historia, que compartiera las alegrías y penas de los personajes. Consiguió que me identificara con los personajes, que me preocupara por ellos y finalmente que me imaginara en su misma situación.
Con este libro no me ha sucedido, pasaban personajes y no llegaba a conectar con ellos y eso no me empujaba a querer saber más. Una pena la verdad.

Por otro lado, considero que es una buena historia y que incluso te hace pensar en qué estamos haciendo con nuestras vidas y quizá intenta urgar en el pensamiento de la humanidad de que somos el centro del universo y que somos superiores a todos, quizá de vez en cuando, necesitamos un poco de realidad.

Su estilo está patente en todo el relato, pero si que es verdad que en este caso no me ha hecho devorar el libro con ansia. El ritmo es trepidante, de golpe estamos en un lugar viendo una situación que dura 4 páginas y de golpe cambiamos radicalmente y nos enfrentamos a nuesvos desafíos. Normalmente diria que lo de trepidante es un punto a favor. Pero había momentos que pensaba: "¿Y ya está, se acaba aquí?".

Mientras leía, se me ocurrió una cosa: ¿Os imagináis a Carlos Sisí tumbado en una hamaca, tomando un margarita, leyendo por curiosidad ofertas de trabajo y que de repente encontrara: Moiras buscan tejedor/-a del destino? Este señor es un peligro, me imagino a los personajes de sus libros, mirándolo y diciendo: ¿por qué? jajajajajaja

Tengo otro de sus libros en mis estanterías, Vienen cuando hace frio. Desde que leí la contraportada me muero de ganas de hincarle el diente. En breve os hablaré de él.


23 enero 2018

DIARIO DE UNA BOMBA NUCLEAR (16ª PARTE)

“… ¿Hasta cuando voy a seguir sufriendo? Llevo días con horribles dolores, tosiendo sangre y sin fuerzas. Incluso me he planteado suicidarme y adelantar el final que sé, que antes o después, llegará. Pero, a pesar de que no tiene sentido, en mi interior, tengo una voz que me dice que eso es pecado. ¿Qué absurdo no? Con esta situación apocalíptica dónde todo ha sido destruido. Desde pequeño he mamado religión por todos lados y en lo más profundo de mi ser, parece que esas enseñanzas están arraigadas. Me siento tonto creyendo en Dios después de ver toda esta destrucción, pero…

Me pasó una cosa muy curiosa, o altamente rara. Durante toda mi vida, jamás he querido ni siquiera pensando en ser padre, pero el otro día, encontré un cadáver de un niño. Me quedé allí mirando como un estúpido esperando que se levantara y saliera corriendo, pero no, allí permanecía quieto y medio descompuesto, con la piel apergaminada y quemada por el sol.

Ese cadáver me afectó más que los cientos o miles que he visto, me entró la necesidad de enterrarlo. Mientras cavaba, de vez en cuando miraba esos ojos vacíos, inocentes que miraban al cielo preguntando ¿Por qué? Y entonces, empecé a pensar, cómo hubiera sido tener un hijo. ¿Cómo sería la sensación de coger al bebé por primera vez? Siempre me he negado a seguir las mismas vidas que mis conocidos, creces, conoces a alguien y formas una familia. Yo salí corriendo de ese mundo para vivir mi vida en un recóndito lugar de África, pero ahora, entre los restos humeantes de la humanidad, estaba yo pensando en cómo sería…

No tengo ni idea de dónde estoy, sigo mi camino hacia el norte, pero no sé cuanto me queda. Que bien que me iría un GPS, o como mínimo un punto de referencia para marcar en mi andrajoso mapa. Tras tantas bombas, todo el planeta ha cambiado. No quiero morir antes de poder ver el agua de nuevo, quiero escuchar las olas una última vez. Espero que no quede demasiado, puesto que, de seguir así, no creo que me quede demasiado tiempo.

Ayer escuché ruidos fuera de mi refugio cómo si hubiera alguien o algo andando, haciendo crujir la gravilla con su peso. Me quedé completamente quieto, aterrorizado, casi sin respirar. Lo seguí oyendo durante unos minutos, hasta que poco a poco se fue alejando. Quizá era un animal buscando comida, pero el miedo que me entró me tubo temblando hasta mucho después de que el sonido hubiera desaparecido. Sigo con la sensación de que hay algo o alguien vigilándome, pero esta es la primera vez que lo oigo, con suerte se habrá alejado para no volver. Espero hoy poder dormir y descansar un poco…”
Seguir Leyendo...

03 enero 2018

ADIÓS 2017 - HOLA 2018

Nuevo año y nuevos propósitos que hacemos.

¿Que tal ha sido vuestro 2017? Para mí quedará marcado por el año de ser Padre, algo que ha cambiado todo lo que me rodea. Toda una experiéncia que estoy viviendo al máximo. En cuanto a lectura, no ha sido un buen año, pero para eso estan los propósitos del nuevo año.
Lo que si que he hecho este año es escribir un poquito, una tonteria que me divierte y me entretiene.

Pero aquí estamos, a principios del 2018 llega el momento de empezar a cumplir esos propósitos que nos planteamos al final del año pasado.

¿Qué propósitos tenéis vosotros? 

Yo para este año me he propuesto volver a la lectura, volver a disfrutar con las increíbles historias que nos esperan en las librerías. Uno de los propósitos es acabar esas sagas que tengo medio empezadas como la de El Prisma Negro de Brent Weeks o los libros de Geralt de Rivia de Andrzej Sapkowski .

Mi mujer me pasó una imagen de un reto planteado por otra persona para el 2018, me iba a unir a ese reto, pero tras pensarlo he decidido crear el mio propio. ¿Os apuntáis?




FELIZ AÑO 
QUE LO MEJOR DEL 2017
SEA LO PEOR DEL 2018


Seguir Leyendo...

15 diciembre 2017

DIARIO DE UNA BOMBA NUCLEAR (15ª PARTE)

“… Hacia mucho que no veía mi reflejo, casi ni me reconozco. Entré en un edificio medio derruido buscando algún tipo de suministro, encontré algunas latas que me ayudaran a seguir avanzando. Tras guardar todo en mi bolsa, encontré lo que hace mucho tiempo debía ser una habitación. Un colchón mohoso presidia la sala llena de cascotes del techo destruido, y en una de las paredes que quedaban en pie, había un espejo medio roto.

Me he acercado por curiosidad, y me he sorprendido, por un momento he pensado que no era un espejo sino una ventana y estaba viendo a otra persona. Casi me muero del susto. Ahora me siento como un imbécil, pero en ese momento… Lo que he visto es un señor demacrado, lleno de mugre, con unas ojeras que presiden unos ojos hundidos tan grandes como su barba. Los pómulos resaltados por una piel medio quemada. Ropa andrajosa y demasiado grande rodeaba un cuerpo flaco. Es decir, un horror.

Hace mucho que no me lo planteo, pero ¿Cómo debo oler? Si todo esto no hubiera pasado, y volviera a casa tal y como estoy hoy, ¿la gente huiría de mí? ¿Me mirarían con asco? ¿Serían capaces de estar en el mismo lugar que yo? Esto me provoca una sonrisa, que superfluo es todo ahora, qué desperdicio de tiempo y recursos me parece ahora la ducha diaria que me pegaba cada día, pero, por otro lado, como me gustaría ahora pegarme un baño con agua caliente, velas y sales de baño y escuchando música mientras me bebo con calma una copa de vino…

Ahora sí que me siento estúpido pensando en esas cosas, mejor intento dormir un poco en este mohoso colchón que me parece el paraíso después de tanto durmiendo en el suelo o entre cascotes…”
Seguir Leyendo...

05 diciembre 2017

DIARIO DE UNA BOMBA NUCLEAR (14ª PARTE)

“…Hoy no me encuentro bien, me he pasado varios días aquí tirado con dolores horribles en el estómago. Si fueran otros tiempos estaría en un hospital gritando que me aliviaran el dolor, pero eso tiempos ya no están y lo de gritar tampoco es que sea buena idea. ¿Habrá algún medicamento, en algún lugar que pueda ayudarme? ¿Estará caducado después de tanto tiempo? Por suerte ahora el dolor no es más que una molestia que me recuerda que en cualquier momento puede volver, pero me permite respirar y descansar.

Por otro lado, hace días que tengo una sensación extraña. No sabría explicarla, pero por alguna razón noto que mi cuerpo está alerta o intranquilo, no sé cómo explicarlo. Me viene a la cabeza esa frase que tanto oía en las películas o leía en los libros, “tengo la sensación de que me vigilan”. ¿Es posible eso? ¿Mi cuerpo puede percibir algo que mi consciente no ha detectado? No lo sé, pero si puedo decir que, durante los últimos días, antes de caer aquí sudado y dolorido, todos mis sentidos se alteraban y tenia la increíble necesidad de mirar hacia atrás.

Quizá no es más que una paranoia, mi cuerpo medio febril, juega conmigo, pero sí que puedo asegurar que algo me inquietaba.

Ahora no quiero salir, es de noche y ni siquiera hay luna, me quedaré aquí un poquito más, antes de emprender de nuevo, mi camino hacia el eterno norte…”
Seguir Leyendo...

04 diciembre 2017

DIARIO DE UNA BOMBA NUCLEAR (13ª PARTE)

“...Que cansado estoy… he pasado horas recorriendo caminos. Ahora busco el océano o el mar, son meros recuerdos difuminados en mi mente. me gustaría poder sentarme en una playa y quizá poder disfrutar de unos minutos de paz, o morir en paz, qué cojones, puestos a ello, mejor viendo una de las cosas más hermosas que puedo recordar.

Intento seguir la misma dirección, siempre hacia el norte, pero cuando desde la lejanía vislumbro antiguos núcleos urbanos, doy rodeos muy grandes, por si allí hubiera lo que ahora más temo. Esto ralentiza mi avance, pero me siento mucho más seguro. Encuentro alimentos olvidados en cabañas y chozas, de vez en cuando encuentro alguna fruta. Cómo cambiamos con las situaciones, antes tiraba cualquier fruta que estuviera mínimamente pocha, ahora, muy podrida tiene que estar para que la deseche.

¿Podré llegar a lo que antes llamábamos España? Ahora no debe ser nada más que una tierra inhóspita, completamente destruida, desolada como muchas otras zonas, sin banderas, sin fronteras y sin sentimientos de pertenencia. Ahora que lo pienso, quizá no tener fronteras es lo único bueno de todo esto.

¿Dónde debo estar? Que bien me vendría un GPS ahora, o Google maps. Si llegara a España, ¿sería capaz de reconocer Málaga, Alicante, Madrid, Zaragoza o Barcelona si las viera? Tengo muy buenos recuerdos de todas ellas, pero lo dudo mucho, las ciudades que he encontrado en mis viajes estaban completamente destruidas, no eran más que ruinas y polvo. Si África ha quedado tan dañada, ¿cómo habrá acabado Europa? No tengo esperanzas de encontrar nada reconocible, pero quizá pueda morir mirando el mar, ahora es mi anhelo.

Cuando vivía en España, solía acercarme a la playa, sentarme en la arena y dejar que mi mente se meciera al ritmo de las olas. Quizá allí podría gastar los últimos recodos de mi vida, qué sueño tan bonito….”
Seguir Leyendo...